La furia y la rabia salieron,
aceleraron el viaje hacia el interior.
Se postró un momento el viento en la
Habitación y susurró te quiero, muy flojito.
Pero lo suficiente como para que el joven
Compañero, apretado entre dos redes y forjado
A hierro entre dos aguas, se sintiera fresco y nuevo
Otra vez...hasta el siguiente aguacero.
viernes, julio 14, 2006
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