Sólo borré un momento la mirada,
apreté fuertemente los dientes y retuve
en mi mente el último abrazo,
la última caricia sostenida en el instante.
La voz temblaba al ritmo de mi respiración,
lentamente buscaba el oxígeno que iba
a derramar la cera de su esplendor.
No hay viento ya, ni fuego,
se ha hecho de noche pero...
aún estoy despierto.
viernes, julio 14, 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario