En el silencio sufro, cuando pienso también
Y lo hago desnudo, prohibido mi rostro ver.
En la oscuridad sufro, cuando duermo ,
Cuando camino, y al temblar me tambaleo.
La fortaleza del dolor sediento quiere
Acaparar mis miembros, aparcarlos,
Retenerlos, llevarlos hacia el viaje de lo eterno.
Pero sufro y pienso en ello, sufro por poco,
Por minucias, por recreos pequeños que se fueron.
Los paseos acababan en un puerto muy pequeño
Las imágenes se pierden quemándose en el tiempo.
En el fuego que repara lo pasado más molesto.
El instante se hace denso, ¿me enseñarás a sufrir?
¿Me enseñarás a luchar contra el viento?
Para cuando sople en contra, o se detenga un momento
Yo navegue por mis mares, rumbo a puerto,
Sediento de alegrías sin descartar sufrimientos.
Pues compatibles son, muy cierto es ello.
Mas el secreto aún no tengo,
Sigo llorando un verso, sigo riendo tenso
De ganas de parar para decir ya basta, me rindo
No puedo, no contemplo tu grandeza, y sufro.
Tu lo sabes como sufro y pienso; ese es mi techo.
Sufro porque analizo el contexto, porque igual dependo
Del tiempo, no me canso de medirlo, no puedo obviarlo
Ni dormir sin retenerlo. Pero nunca lo poseo, sólo queda el
Sufrimiento, que amanece cada día en mi mente , sin quererlo.
Pero qué dices cuando mi ingesta completa mi templo
Como un viejo, reponiendo su esqueleto, afirmando los estruendos.
Cuando mis pequeñas lunas se difunden por el cuerpo
Para brillar con pequeños brotes de armonía y de destello.
¿Pero qué dices mi viejo?, no te siento, te acurrucas entre miedos
y disparas con puñales verdaderos bombardeos.
Aclárame si me quieres, si quieres mi sufrimiento
Si eres sensible a lo bello, pero sin tener temor al tiempo.
Aclárame que me odias, que aborreces mis deseos necios,
Que vendes mi sufrimiento por migajas de deseo.
¿Me abandonas ya? ¿O quieres seguir sufriendo?
libre estoy de no negarte nada impuesto,
y descarto el tejido nuevo de mi infierno,
pero no puedo más con tu peso, es demasiado denso.
Bloquea con amargura mi tesoro más sincero,
El cariño, la dulzura, la gracia y el sentimiento.
¡No te quiero sufrimiento, no te quiero!
Porque yo no voy de negro, ni pretendo.
¡No te quiero sufrimiento, no te quiero!
Porque me canso de hacerlo, de tratarte como a todos,
De ser cortés y ameno, de ser amable y modesto.
No quiero verte en mi casa, sólo serás extranjero.
Mi risa aflojará tu fuerza, la lucha será tu entierro.
Sólo de mi interior sincero saldrá el momento
De abandonar lo negro, de paliar la oscuridad
En la que me muevo, sin pretenderlo.
viernes, julio 14, 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario